Una fotografía satelital tomada por la empresa texana Skyfi ha confirmado lo que hasta ahora era solo una preocupación creciente: el desierto de Atacama, en Chile, alberga un vertedero de ropa desechada tan grande que puede apreciarse desde el espacio. La imagen de muy alta resolución muestra un mosaico multicolor de prendas que contrasta con las tierras áridas del norte chileno, según reporta Xataka.
Un problema de 59.000 toneladas anuales
Cada año llegan al puerto de Iquique, próximo a Alto Hospicio, 59.000 toneladas de ropa procedente de mercados extranjeros. Buena parte de estas prendas se fabrica en China o Bangladesh y pasa primero por Europa, Asia o Estados Unidos antes de terminar en Chile. Se trata de ropa de segunda mano y también de productos nuevos que no se han vendido.
De esa cantidad, aproximadamente 39.000 toneladas acaban en vertederos clandestinos en el desierto. El resto se distribuye entre comerciantes de Santiago de Chile, pasa de contrabando a otros países latinoamericanos o se vende en mercadillos locales como La Quebradilla. En Iquique, las prendas se clasifican por calidad antes de reexportarse a Panamá, República Dominicana, Asia, África o Estados Unidos.
Por qué la ropa acaba en el desierto
Franklin Zepeda, fundador de EcoFibra —una empresa que elabora paneles aislantes con textiles desechados—, explica que la ropa no es biodegradable y contiene productos químicos, por lo que no se acepta en rellenos sanitarios municipales. Esto convierte a los vertederos ilegales en el destino final de miles de toneladas de prendas.
Las autoridades chilenas han detectado que, junto a los residuos textiles, en las inmediaciones de Alto Hospicio se acumulan neumáticos, repuestos de vehículos y electrónicos. La situación ha motivado denuncias formales que señalan conductas negligentes en la gestión de residuos.
Un fenómeno global de moda rápida
El problema no es exclusivo de Atacama. A las afueras de Acra, capital de Ghana, existe otro vertedero textil de similares características. Naciones Unidas calificó en 2018 a la industria de la moda como una emergencia ambiental y social. Según datos de la ONU, entre 2000 y 2014 la producción de ropa se duplicó, mientras que en 2018 el consumidor medio compraba un 60% más de prendas que 15 años antes, pero las conservaba la mitad de tiempo.
La industria textil es responsable del 24% del uso global de insecticidas y cerca del 11% de los pesticidas, pese a que el algodón ocupa apenas el 3% de las tierras de cultivo del mundo. Además, contribuye de forma significativa a la contaminación plástica en los océanos.
Imágenes que confirman el impacto
La imagen satelital de Skyfi, obtenida a través de su aplicación Earth Observation tras identificar las coordenadas del vertedero en su canal de Discord, muestra un avance considerable respecto a las imágenes de Google Earth, donde la zona aparece identificada como Giant Pile of Unsold Clothing. La fotografía permite apreciar la magnitud del vertedero en comparación con el núcleo urbano cercano.
El caso de Atacama ilustra cómo los problemas derivados del consumo acelerado de moda low cost y fast fashion han alcanzado una escala visible desde el espacio, convirtiendo una región árida en un recordatorio material de las consecuencias ambientales de la sobreproducción textil.
Fuente: Xataka · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Radioalcuadrado con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
