La imagen se repite cada vez más en playas y calles españolas: gente cubierta con manga larga, sombreros anchos o incluso paraguas bajo un sol de justicia. Una práctica que durante años solo se asociaba a países como Japón o China, pero que empieza a ganar terreno en España. Rosa Taberner, dermatóloga en el Hospital Son Llàtzer y autora del blog DermaPixel, sostiene que esta tendencia tiene una base sólida: la protección física es más efectiva y económica que las cremas solares si se considera el uso real que hace la población de estos productos.
El problema de las cremas: casi nadie las usa correctamente
Según Taberner, elegir entre crema o prendas protectoras es una cuestión personal, pero la crema tiene un inconveniente importante: requiere reaplicación constante y casi nadie lo hace bien. La dermatóloga explica que la cantidad recomendada es de dos miligramos por centímetro cuadrado de piel, equivalente a un vaso de chupito para cubrir el cuerpo entero. Además, debe reaplicarse cada dos horas o inmediatamente después del baño.
«En el día a día muy poca gente realmente se reaplica la crema cada cierto tiempo», señala la especialista, según recoge Xataka. Esta brecha entre la recomendación y la práctica real convierte a las prendas protectoras en una alternativa más fiable para la mayoría de usuarios.
Ropa con protección UPF: no es marketing vacío
Las prendas con protección UPF 50 no son un simple reclamo comercial. Taberner confirma que ese etiquetado responde a normativa europea y que los productos han pasado controles específicos. Sin embargo, advierte que no toda la ropa protege igual: el algodón ofrece más protección que el lino, y las telas técnicas varían según el tipo de fibra.
La ventaja de estas prendas es triple: son más baratas a largo plazo, altamente eficaces y no requieren reaplicación. «La fotoprotección física facilita mucho y la gente suele ir más cómoda con eso que embadurnada de crema de arriba a abajo», explica la dermatóloga.
Sombrillas y paraguas: protección insuficiente por sí sola
Aunque la protección física es muy segura, Taberner insiste en que hay que seguir protegiéndose bien las zonas expuestas, especialmente cara, cuello y orejas. Refugiarse bajo una sombrilla en la playa no es suficiente: la radiación solar rebota en la arena y llega por otros ángulos. Aun así, la especialista no descarta la utilidad de llevar un paraguas oscuro por la calle en verano, aunque reconoce que culturalmente España aún no está acostumbrada a verlo.
Una cuestión cultural con raíces históricas
En Asia, el uso de manga larga y sombrillas en pleno verano está muy interiorizado por motivos culturales. Taberner explica que allí el estándar de belleza favorece la piel clara, algo similar a lo que ocurría en Europa hace siglos, cuando el bronceado se relacionaba con el trabajo al aire libre y una clase social más baja. La moda de broncearse comenzó en los años 20, atribuida a Coco Chanel, que regresó de vacaciones con la piel tostada.
El daño acumulativo: la piel no olvida
La dermatóloga es tajante sobre la inexistencia del bronceado seguro: «El bronceado es una respuesta a una agresión y eso quiere decir que ha habido un daño». Taberner compara la piel con el cuentakilómetros de un coche: el daño siempre es acumulativo y no se puede revertir, ya provenga de sesiones intensas de playa o de pequeñas dosis repartidas durante años.
El efecto se verá más tarde, no a los 20 o 30 años. Aunque el cáncer de piel no es inevitable, el fotoenvejecimiento sí lo es: «No te vas a morir de arrugas, pero seguro que no te hace gracia llegar a los 50 con una piel de 70», advierte.
El mito de la vitamina D
Uno de los argumentos más repetidos para justificar la exposición solar es la síntesis de vitamina D. Taberner desmonta esta excusa: pasados los 15-20 minutos de exposición, el sistema está saturado y no se fabrica más vitamina D. Cualquier minuto adicional solo suma daño sin aportar beneficios.
La tendencia hacia la protección física refleja una mayor conciencia sobre los efectos del sol, aunque aún queda camino por recorrer en España. Mientras tanto, la recomendación de Taberner es clara: combinar prendas protectoras, crema solar bien aplicada y evitar las horas de máxima radiación sigue siendo la mejor estrategia frente al sol.
Fuente: Xataka · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Radioalcuadrado con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
