TecnologíaLos árboles urbanos pueden generar más ozono contaminante cuando suben las temperaturas

Los árboles urbanos pueden generar más ozono contaminante cuando suben las temperaturas

Plantar árboles en las ciudades ha sido una estrategia ampliamente respaldada para combatir la contaminación urbana y reducir las temperaturas. Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de Jinan en Guangzhou demuestra que ciertas especies arbóreas pueden contribuir significativamente a la formación de ozono troposférico, especialmente cuando aumentan las temperaturas, según publica Xataka.

El efecto inesperado de la vegetación urbana

Los investigadores partieron de una pregunta aparentemente contradictoria: ¿por qué el ozono sigue siendo un problema en ciudades con alta densidad de arbolado? La respuesta apunta a un proceso químico poco considerado hasta ahora en la planificación urbana.

El ozono troposférico se forma cuando compuestos orgánicos volátiles (COV) reaccionan con óxidos de nitrógeno bajo luz solar. Mientras que estos óxidos provienen principalmente del tráfico y la industria, los COV tienen un origen inesperado: la fotosíntesis de ciertos árboles.

Dos especies comunes en parques y avenidas europeas, el sauce (Salix spp.) y el chopo (Populus spp.), liberan altos niveles de isopreno, un compuesto orgánico volátil subproducto de su proceso fotosintético. En Pekín, cerca del 35% del arbolado urbano emite isopreno de forma natural.

El peso químico de la vegetación frente a la actividad humana

Aunque la actividad humana genera el 90% del volumen total de COV emitidos, la vegetación representa únicamente el 10% restante. Pero aquí llega el dato más relevante: ese 10% vegetal es responsable del 52% de las reacciones químicas que acaban formando ozono.

El factor determinante es la temperatura. A 35 °C, una cifra cada vez más frecuente en veranos peninsulares, la tasa de reactividad química de estos compuestos es siete veces mayor que a 20 °C. La contribución de la vegetación a la reactividad pasa del 21% a 20 °C al 74% a 35 °C.

Si las proyecciones climáticas se cumplen, el problema se agravará: según otro estudio citado en la fuente original, el ozono podría aumentar hasta 1,7 veces para 2100 en escenarios de altas emisiones.

Un problema global de planificación urbana

El equipo de investigación analizó las especies arbóreas plantadas en 24 megaciudades y encontró que el potencial de emisión de isopreno en algunas urbes es incluso superior al de Pekín. En Sídney, por ejemplo, ese potencial asciende al 65%.

Ian Jamie, químico ambiental de la Universidad Macquarie en Sídney, explica que el peso relativo de la vegetación como fuente de COV ha aumentado porque otras fuentes, como las emisiones de vehículos, han descendido en las últimas décadas.

Consecuencias ambientales y sanitarias

El ozono troposférico inhibe la fotosíntesis, frena el crecimiento vegetal, reduce la productividad de cultivos y altera la biodiversidad de los ecosistemas. En humanos, actúa como irritante respiratorio potente, inflama las vías aéreas y agrava enfermedades como el asma.

Los investigadores aclaran que este hallazgo no invalida los beneficios evidentes del arbolado urbano en términos de captura de CO₂, sombra y regulación térmica. Sin embargo, añade un criterio técnico relevante: elegir especies con menor potencial de generación de ozono troposférico.

El estudio, basado en datos de campo de mayo a julio de 2021 en Pekín, abre una línea de investigación aplicable a otras megaurbes que enfrentan el desafío de conciliar infraestructura verde y calidad del aire.

Fuente: Xataka · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Radioalcuadrado con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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