Antes de convertirse en la compañía de videojuegos que todos conocemos, Nintendo protagonizó una etapa empresarial tan diversificada como sorprendente. A finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta, la firma japonesa —entonces centrada en la fabricación de naipes— decidió explorar negocios tan alejados del entretenimiento como el transporte urbano o la alimentación instantánea.
El punto de inflexión llegó en 1959, cuando Nintendo lanzó al mercado una baraja con personajes de Disney que amplió su público más allá del tradicional jugador adulto japonés. El éxito fue tal que en 1962 la empresa salió a bolsa. Sin embargo, su presidente, Hiroshi Yamauchi, ya miraba más allá de las cartas, convencido de que era necesario buscar nuevas vías de crecimiento antes de que el producto estrella empezara a declinar, según recoge Xataka.
Una flota de taxis y una apuesta alimentaria
En 1960, Nintendo fundó Daiya Kotsu, una compañía dedicada al taxi que llegó a operar una flota cercana a los 40 vehículos en Japón. No fue un experimento testimonial: requirió conductores, mantenimiento y gestión operativa diaria. Pese a todo, el negocio no consolidó y la empresa acabó retirándose del sector del transporte.
Un año más tarde, en 1961, Nintendo se asoció con Omi Kenshi para crear San-O Foods, entrando así en el mercado de la alimentación. El producto estrella fue el arroz instantáneo, concebido como un equivalente al popular fideo instantáneo: bastaba con añadir agua caliente, esperar unos minutos y servir. La gama se amplió con otros productos como fugu chazuke, furikake Disney Flicker y Popeye Ramen. Ninguno de ellos logró el impacto esperado, y la aventura alimentaria se cerró sin haber generado una línea de negocio sostenible.
Del fracaso a la electrónica de entretenimiento
Tras comprobar que la diversificación radical no daba frutos, Yamauchi reorientó la estrategia hacia terrenos más próximos al ADN de la compañía: el entretenimiento. El sector del videojuego estaba en plena eclosión a nivel global, y Nintendo supo capitalizar esa ola.
La empresa encontró recorrido en los juguetes y, progresivamente, incorporó la electrónica. En 1977 lanzó sus primeras consolas domésticas, Color TV-Game 6 y Color TV-Game 15. Un año después comenzó a desarrollar y vender máquinas de arcade. La secuencia continuó con Game & Watch en 1980, Donkey Kong en 1981 y Famicom (conocida en Occidente como NES) en 1983.
De la experimentación a la consolidación
Desde la perspectiva actual, la evolución de Nintendo hacia los videojuegos parece lógica e inevitable. Pero lo cierto es que la compañía pasó años tanteando sectores tan dispares como el transporte de pasajeros o la venta de arroz instantáneo antes de hallar su camino definitivo. Hiroshi Yamauchi defendía una filosofía empresarial basada en la anticipación y la búsqueda constante de oportunidades, aunque eso implicara fracasar en terrenos ajenos al negocio original.
Hoy, Nintendo mantiene en el mercado la familia Switch —incluida la reciente Switch 2— y construye buena parte de su valor alrededor de personajes y franquicias reconocibles mundialmente. Pero mirar su historia desde el presente puede resultar engañoso: la compañía que conocemos es el resultado de una larga cadena de ensayo, error y aprendizaje, en la que los taxis y el arroz tuvieron un papel tan fugaz como ilustrativo.
Fuente: Xataka · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Radioalcuadrado con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
