Nvidia ha puesto en marcha uno de los movimientos más ambiciosos de su historia en infraestructura de inteligencia artificial. Tras invertir 4.000 millones de dólares en empresas de fotónica, la compañía estadounidense ha dado luz verde a la fabricación en masa de su tecnología de óptica coempaquetada (CPO, por sus siglas en inglés), según ha confirmado su vicepresidente en declaraciones recogidas por Xataka.
Adiós al cobre: la fotónica promete multiplicar el rendimiento
La tecnología CPO integra componentes fotónicos —sistemas que transmiten datos mediante luz— directamente en el encapsulado del chip de cómputo. El objetivo es superar las limitaciones del cobre, el material que actualmente interconecta los procesadores en los centros de datos de IA. Con la explosión en la demanda de procesamiento, el cobre ha tocado techo en velocidad y densidad.
Nvidia estima que esta nueva técnica multiplica por diez el rendimiento frente a los métodos tradicionales de interconexión. Además, reduce el consumo energético del transporte de datos hasta en un 30%, lo que permitiría escalar las infraestructuras de IA sin disparar aún más la factura eléctrica de los operadores. La combinación de menor latencia, mayor ancho de banda y eficiencia energética dibuja un cambio de paradigma en la arquitectura de los clústeres de miles de procesadores.
TSMC fabrica, Nvidia escala: el calendario del despliegue
A principios de 2026, Nvidia comenzó a enviar sus equipos Spectrum-X con CPO a algunos socios tecnológicos para las primeras pruebas. Con el feedback recibido, la compañía ha confirmado que la producción en masa arrancará en la segunda mitad de este año. TSMC, el gigante taiwanés de fabricación de semiconductores y principal socio de Nvidia, lidera la producción de estos nuevos sistemas ópticos, reforzando su posición dominante en el sector.
El despliegue comercial de esta tecnología forma parte de la estrategia de Nvidia para consolidar su liderazgo en plataformas de IA, en paralelo a Vera Rubin, su nueva generación de CPU y GPU diseñada tanto para entrenamiento como para inferencia.
China controla el fosfuro de indio: el cuello de botella geopolítico
Pese al potencial de la fotónica, la cadena de suministro presenta un riesgo crítico. China domina la producción de fosfuro de indio, el material esencial para las fuentes láser que generan la luz en los transceptores ópticos. Analistas del sector advierten de que la demanda de estos componentes ya supera a la oferta en un 30%, y cualquier restricción en el suministro —similar a las vividas con tierras raras— podría generar un cuello de botella mayor que el experimentado con memoria RAM o NAND.
Huawei también ha desarrollado su propia respuesta en fotónica, y el Gobierno chino podría utilizar su control sobre materiales críticos como palanca de presión en la guerra tecnológica con Estados Unidos. El escenario plantea dudas sobre la capacidad de Nvidia y sus socios para escalar la producción al ritmo previsto sin riesgos geopolíticos.
El futuro de los centros de datos, en juego
La apuesta de Nvidia por la fotónica no es solo una mejora incremental: representa un cambio estructural en cómo se diseñan y operan los centros de datos de nueva generación. Si la producción avanza según lo previsto y la cadena de suministro se estabiliza, la óptica coempaquetada podría convertirse en el estándar de facto para infraestructuras de IA a gran escala.
El sector tecnológico observa con atención. La combinación de inversión multimillonaria, dominio de fabricación y dependencia de materiales críticos convierte este movimiento en un test de madurez para la industria global de semiconductores y un termómetro de las tensiones comerciales entre bloques.
Fuente: Xataka · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Radioalcuadrado con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
