Trasladar un olivo de cinco siglos de antigüedad y seis toneladas de peso desde un vivero hasta un jardín particular no es una tarea cotidiana. Requiere maquinaria pesada, coordinación milimétrica y técnicos especializados. La firma valenciana Jardines con Vida documentó recientemente esta operación poco habitual, que muestra cómo se gestionan transportes especiales de seres vivos que superan ampliamente el tamaño y el peso de un árbol común.
Una operación excepcional para llenar un hueco en el jardín
Según explica José González, responsable del vivero, un cliente solicitó un olivo centenario para sustituir un gran pino que había caído durante una tormenta. El árbol elegido pesaba 6.000 kilogramos y tenía aproximadamente 500 años de antigüedad. «Es algo extraordinario, no se hace todos los días», reconoce González en declaraciones recogidas por Xataka.
La maniobra exigió movilizar un equipo de varios operarios, un camión góndola adaptado para transportes especiales y una grúa capaz de elevar el ejemplar a varios metros de altura. Una vez en la finca, los técnicos depositaron el árbol en un hoyo previamente excavado, enterraron sus raíces y realizaron el primer riego. La operación completa ocupó toda una mañana de trabajo.
El mercado de árboles centenarios: precios desde cientos hasta miles de euros
Adquirir un olivo de gran porte y antigüedad no es una inversión modesta. Los ejemplares de varias décadas pueden costar cientos de euros, mientras que los árboles centenarios superan fácilmente los 1.000 euros. En función del porte, la edad y la variedad, el precio puede oscilar entre 1.500 y 20.000 euros, según diversas empresas especializadas consultadas por el medio.
A esta cifra hay que añadir el coste del traslado desde el vivero hasta la ubicación final, así como los trabajos de plantación y acondicionamiento del terreno. Todo ello convierte la compra de un olivo centenario en una operación reservada a bolsillos selectos.
Un nicho de mercado poco visible pero estable
Aunque no se trata de un segmento masivo, el mercado de árboles ornamentales de gran tamaño y antigüedad mantiene una demanda constante entre propietarios de fincas, hoteles rurales y proyectos paisajísticos de alta gama. La singularidad de cada ejemplar y su valor estético justifican el desembolso para quienes buscan conferir carácter e historia a sus espacios exteriores.
El caso documentado por Jardines con Vida ilustra la complejidad logística de este tipo de operaciones, que combinan conocimientos de jardinería, ingeniería de transporte y manejo de maquinaria pesada. Un recordatorio de que, en ocasiones, los transportes especiales por carretera no solo mueven hormigón o acero, sino también vida vegetal centenaria.
Fuente: Xataka · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Radioalcuadrado con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
