En 1921, el psiquiatra suizo Walter Morgenthaler publicó un libro con un título que sonaba a contradicción: un enfermo mental era un artista. A partir de ese oxímoron se fundó una disciplina entera, el arte bruto, y Adolf Wölfli pasó de ser un interno anónimo a convertirse en uno de los creadores más enigmáticos del siglo XX. El paciente, que había ingresado en el manicomio de Waldau en 1895 tras ser condenado por agresiones sexuales a menores, nunca supo de su fama póstuma.
Una vida y una obra confinadas
Adolf Wölfli nació el 29 de febrero de 1864 cerca de Berna y murió el 6 de noviembre de 1930 en la clínica psiquiátrica de Waldau, donde pasó treinta y cinco años sin volver a salir. Diagnosticado con esquizofrenia paranoide, trabajó casi siempre en una celda de apenas siete metros cuadrados. El resultado: 1.460 dibujos, 1.560 collages y unas 25.000 páginas de escritos que abarcaban desde textos narrativos hasta música inventada, a menudo encuadernados por él mismo.
La obra cumbre de Wölfli, una fantasía autobiográfica titulada «De la cuna a la tumba», ocupa poco más de 3.000 páginas creadas entre 1908 y 1912. En ella, el autor se elevaba por etapas: primero era el niño Doufi, luego el Caballero Adolf, después el Emperador Adolf y, por último, San Adolfo II. Cada dibujo incorporaba además notación musical propia, con un pentagrama de seis líneas en vez de cinco, que Wölfli interpretaba enrollando una hoja de papel.
El impulso de un psiquiatra visionario
Nada de esto habría salido del manicomio sin Walter Morgenthaler. El médico llegó al hospital en 1907 y, a diferencia de sus colegas, no trató el impulso gráfico de Wölfli como un síntoma que había que contener, sino como una producción que daría rienda suelta a muchos aspectos de su dolencia. Morgenthaler publicó en 1921 la monografía «Un enfermo mental como artista», que sacó a Wölfli del anonimato clínico y convirtió su obra en objeto de interés para la psiquiatría y las vanguardias artísticas.
Wölfli también creaba piezas pequeñas que llamaba «arte del pan», pensadas expresamente para venderlas a médicos y visitantes. Su producción no era improvisada: trabajaba de forma sistemática, generando cuadernos geográficos y algebraicos (1912-1916), cuadernos de canciones y danzas (1917-1922, unas 7.000 páginas) y cuadernos-álbum de danzas y marchas (1924-1928). Dejó sin terminar una marcha fúnebre al morir.
Del psiquiátrico al panteón del arte moderno
Jean Dubuffet descubrió la obra de Wölfli en 1945 y lo llamó «el gran Wölfli», según la fundación que administra su legado. Tres años después, Dubuffet y André Breton fundaron la Compagnie de l’Art Brut, etiqueta que agruparía a artistas sin formación académica ni intención de exponer. En 1965, Breton describió el conjunto de la obra de Wölfli como una de las tres o cuatro más importantes del siglo XX. El espaldarazo definitivo llegó en 1972, cuando el comisario suizo Harald Szeemann llevó sus dibujos y escritos a la influyente exposición Documenta 5 de Kassel, junto con una reconstrucción de su celda.
Hay quien compara hoy el conjunto de su obra con «In the Realms of the Unreal», el manuscrito igual de desmesurado del estadounidense Henry Darger. Tanto Wölfli como Darger se ganaron sin querer un espacio en la historia: alguien ajeno a ellos decidió, después de su muerte o de su reclusión, que aquello merecía ser contemplado como una obra artística.
Un legado aún por completar
Buena parte de las 25.000 páginas de Wölfli siguen repartidas entre archivos y colecciones privadas, además de en los catálogos parciales publicados desde los años setenta, informa Xataka. La fundación mantiene un inventario abierto y sigue incorporando piezas que reaparecen en subastas o donaciones. También recibe consultas de coleccionistas privados que localizan hojas sueltas y quieren confirmar su procedencia dentro de los cuadernos originales.
Sin fecha de cierre prevista para este trabajo de documentación, cada pieza que aparece obliga a reescribir, aunque sea un poco, el mapa de lo que Wölfli llegó a producir en esos siete metros cuadrados. Todo un mundo creado desde el aislamiento más absoluto.
Fuente: Xataka · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Radioalcuadrado con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
